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La obra en Sur de Babel
Plaza irlanda es el cuarto libro de Eduardo Muslip. Está integrado por una nouvelle, Plaza Irlanda, y tres cuentos cortos. Cada relato es independiente del otro y si bien son todos diferentes hay un registro común, una atmósfera de pérdida, de soledad, que los identifica y los une. “Plaza Irlanda” es el relato de una pérdida y de la incomprensión del narrador no sólo frente a la muerte de Helena, su pareja, sino también frente al lugar preciso del accidente: ¿Qué hacía ella en Plaza Irlanda”. El primer párrafo es bien determinante: “Nunca supe qué hacía ella en Plaza Irlanda. Helena estaba caminando por Donato Alvarez, justo frente a la Plaza Irlanda; un colectivo fuera de control subió a la vereda y la aplastó contra una pared”. Lo que sigue es el relato del pasado, donde el narrador construye la historia de una relación a partir de retazos, de anécdotas simples, de reflexiones extrañadas. Lo interesante es que Muslip logra alejarse del típico relato de luto. El dolor está, claro, pero no exacerbado, no en primer lugar. Lo que se cuenta es la historia de una pareja, sus vaivenes, desde sus anédotas más simples, desde los recuerdos más genuinos. Poco llegamos a conocer del narrador, porque es Helena la que está puesta en primer plano. En algún momento podemos dar cuenta que "Plaza Irlanda" es el relato del otro y es a partir de él que podemos construir una significación de la vida y de la muerte, de lo bueno y lo malo, de la felicidad, de la tristeza. Helena traza una mapa, de esos mapas que le gustan al protagonista, que le permite al narrador dialogar con la vida y la muerte, con su pasado, con lo que vendrá, y con lo que deja el vacío, la ausencia. Los otros tres cuentos que componen el libro son: “Los pájaros”, “El dibujo en el agua” y “ La vida perdurable”.
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