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Sur de Babel en Sobre edición


 

Un club de libros independientes, Sur de Babel

“Lo que facilita el club de libros es que no todo el mundo tiene tiempo de ir a una librería y quedarse un buen rato a ver qué hay en los anaqueles. Segundo, hay tantos libros, tantas novedades y demás, que a algunos les viene súper bien que un libro seleccionado de entre muchos, con un buen criterio, les toque el timbre de sus casas directamente. En el club no hay una actitud pasiva del lector, o por lo menos, hacemos todo para que no la haya: siempre adelantamos la selección del próximo mes, se pueden leer las primeras páginas y demás. Ahí el socio lector decide si le interesa o no.”

Un buen día Josefina Heine y Victoria Rodríguez Lacrouts se preguntaron qué pasaba con la literatura, a lo que se respondieron, sencillamente, leerla pero también difundirla. Pues, como les pareció evidente, muchos son los títulos y los autores que se pierden en los catálogos, las vitrinas y los almacenes que forman parte de la industria del libro. Comprometidas con la idea de “descubrir y dar a conocer aquella literatura que, por diferentes motivos, no tiene el espacio o la visibilidad que debiera” crearon Sur de Babel, un club del libro. Así, mensualmente presentan a los socios del club un libro seleccionado entre las novedades de las editoriales independientes afiliadas, a la par que ofrecen información sobre los autores y sus libros en su página Web.
En Sobre Edición quisimos conocer un poco mejor la propuesta de este atractivo club e indagar sobre la opinión de sus creadoras acerca de los libros y la edición en Argentina.    

¿Por qué organizar un club de libros independientes? ¿Cómo surgió la idea?
Sur de Babel: Porque en principio, al salir de la Facultad de Filosofía y Letras, siempre estaba la pregunta por el canon. Hay cánones académicos, hay cánones de mercado. Hay nombres recurrentes en uno y otro. Nuestra pregunta inicial se hizo con respecto a la academia: quién nos dice algo acerca de la gente que está escribiendo hoy, por ejemplo. Esa pregunta nos hizo rastrear esas voces. Eso nos hizo ampliar la pregunta y llevarla más al plano del mercado. Hay un canon de mercado, busquemos también lo que se sale de él, que no necesariamente se ciñe a los “nuevos”… había muchos autores que, inclusive leyéndolos en la facultad, nos encantaban y eran muy difíciles de encontrar. Ahí vimos que pequeños proyectos editoriales se hacían cargo de estas carencias y empezaban a editar nombres nuevos o que se animaban a sacarle la tierra de encima. Por un lado, entonces, queríamos apoyar eso y difundir concretamente determinados libros. El problema más grande en las industrias culturales es el de la distribución, es decir, facilitar el acceso a los bienes culturales de una manera equitativa para todos (acá no hablamos de la tecnología, sino de la distribución “analógica”). Entonces, pensamos que también debíamos intervenir desde ahí. El sistema de “club” ya funcionó en proyectos de discos, por ejemplo, donde también se busca dar visibilidad (o mejor dicho “escuchabilidad”) a ciertos discos, dentro del marco de una industria colapsada hoy en día por la piratería. Con los libros todavía no tenemos ese problema en dimensiones tan grandes, pero está el fantasma, claro. En Sur de Babel lo importante es que el lector se encuentre con el libro, desde su materialidad hasta en su simbología, y que ese lector no sea solo de Buenos Aires. Tenemos socios en el sur del país donde casi no hay librerías y las pocas que hay no tienen ni por asomo determinados libros. Desde hace algunos años en Buenos Aires hay muchas librerías que están mostrando la producción de sellos chicos, hay muchas librerías “artesanales” que buscan calidad en sus mesas y no best-sellers, y eso está buenísimo. El objetivo más importante que tenemos con Sur de Babel es abrirnos a todo el país, hacer de esto algo absolutamente federal.

¿Por qué trabajan solo con editoriales independientes? ¿Consiguen algo distinto los lectores de los libros publicados por estas editoriales?
SdeB: El hecho de trabajar con editoriales independientes fue un recorte necesario dentro de un mapa. No estamos de acuerdo en “endiosar” a las editoriales independientes y de “demonizar” a los sellos grandes. Ambos tienen cosas alucinantes y muchas pifiadas también. Pero sí es el sector que más arriesga a la hora de editar, en relación al presupuesto con el que cuentan. Por eso es interesante apoyar estos trabajos.
No creo que el lector consiga algo distinto en cuanto a una experiencia de lectura, eso lo brindan los autores y no los sellos editoriales, claro. Lo que sí consigue el lector es tener en sus manos un libro que quizás no conocía, que él no hubiese agarrado en la librería porque no lo tenía a mano.

¿El que Movistar Argentina, de la mano de Publidisa, haya abierto una tienda de eBooks, no sugiere que la idea de un club de libros impresos es algo obsoleto?
SdeB: En absoluto. Empecemos porque los intereses son distintos. ¿Qué le interesa más a MoviStar? ¿Vender contenido o dispositivos para leer? Yo estoy convencida de que es lo segundo. Los libros, las obras, para Movistar son absolutamente subsidiarias, cuando en nuestro club de libros son lo fundamental, el motivo por el cual decidimos crear el club. Por otra parte me hace un poco de ruido la palabra “obsoleto”. Es una palabra tramposa… a mi no me gusta pensar la literatura ni a sus soportes en términos de lo “descartable” o de lo viejo o “pasado de moda”. Las grandes editoriales tienen ese término terrible para clasificar a los libros y, de acuerdo al porcentaje de “obsolescencia” deciden si saldarlos o destruirlos. Yo no me quiero imaginar los libros maravillosos que se habrán tirado por “obsoletos”. Es un criterio que hasta para el mercado suena mal. Por otra parte, a mi el ebook solo me interesa en la medida en que pueda sanear una imposibilidad del libro físico. Si yo quiero leer el Simplicius Simplicissimus de Grimmelshausen, que es imposible ya conseguir en librerías y nadie lo va a reeditar, el tener la posibilidad de leerlo de nuevo, en el formato que sea, para mí eso ya es un festejo. Pero acá nada va a reemplazar a nada, creo, y menos dejar en la obsolescencia al soporte libro. El enfrentar no sirve porque siempre van a haber utilidades y placeres que uno y otro dispositivo (el electrónico y el papel) quizás no compartan. La tecnología es buena, sin duda, buenísima, pero el discurso tecnológico es a veces un poco tirano, un poco totalizador, en la concepción de que ahí están todas las soluciones a todo… Un periodista inglés muy lúcido, Boyd Tonkin, dice que en su país el beneficio económico real del libro electrónico es del 5%, pero por el tiempo que se le dedica en las conversaciones, parecería ser del 95%. Por otra lado, recién este año veo en mi país una empresa que publicita un dispositivo electrónico para leer… Es muy incipiente el fenómeno, aunque la tinta (electrónica, claro) vertida sobre el tema haya sido mucha. A nosotras no nos interesa demasiado cómo se lee, sino que se lea, creo que ese es el debate que hay que volver a poner sobre el tapete. Si estos dispositivos nuevos van a hacer que aumente el público lector, van a acercar más libros a los lectores, entonces bienvenidos sean.
Y bueno, volviendo a la pregunta, el hecho de que MoviStar haya abierto una tienda de eBooks no solo no nos preocupa, sino que nos motiva y nos confirma para seguir adelante con Sur de Babel, que tiene el gusto de lo artesanal, de lo dedicado, de prestar atención a cada una de las páginas de un libro sugerido o seleccionado.


¿Por qué un lector se asociaría a un club del libro en vez de acudir a una librería?
SdeB: No son dos cosas excluyentes. Se pueden hacer las dos en completa armonía. Ojalá que nuestros socios vayan más a las librerías a partir de ser parte de Sur de Babel. Lo que facilita el club de libros es que no todo el mundo tiene tiempo de ir a una librería y quedarse un buen rato a ver qué hay en los anaqueles. Segundo, hay tantos libros, tantas novedades y demás, que a algunos les viene súper bien que un libro seleccionado de entre muchos, con un buen criterio, les toque el timbre de sus casas directamente. En el club no hay una actitud pasiva del lector, o por lo menos, hacemos todo para que no la haya: siempre adelantamos la selección del próximo mes, se pueden leer las primeras páginas y demás. Ahí el socio lector decide si le interesa o no. La web está pensada para que se navegue mucho, para que los lectores la investiguen, la lean, dejen comentarios. Por suerte, eso sucede. Por otra parte, aquel lector que va asiduamente a las librerías, le interesa formar parte del club porque aquí les acercamos libros que tal vez él en la librería no elegiría nunca, y es una forma de abrirse a otras lecturas también. Y por último, para quien lee poco, recibir un libro por mes es una forma de establecer un hábito también, generarse una predisposición especial. Y eso es maravilloso también.

¿Cuál es el criterio que emplean para seleccionar el libro del mes?
SdeB: Siempre se va a tratar de buena literatura. ¿Y qué es buena literatura? Distinguir la construcción de una voz que se percibe diferente por mil motivos: por la forma, por la historia, por los recursos, por los géneros, por la mezcla de géneros, por la relación que un autor entable con el lenguaje. Podemos ir desde Roger Pla a Lafcadio Hearn, dos lecturas en las antípodas una de la otra, pero absolutamente fantásticas ambas. Siempre al asociar dos libros o más, al ponernos en relación por algo, por lo que sea, ya se está formando una serie. Sur de Babel logró formar una bien interesante, donde la relación que tiene un libro con el que lo antecede y le sigue en la serie es su amor por el lenguaje, pero sobre todo su diferencia. Hace un tiempo hicimos una breve encuesta del “libro babeliano del año”, solo por una intriga interna nuestra. Y fue muy bueno ver que los lectores votaban cosas muy distintas. Lo que eso nos dijo es: este libro puede no gustarle por igual a todos, claro, pero siempre hay alguien a quien le va a encantar… nos pasó con Roger Pla, lo vuelvo a traer. Es un autor rosarino muy olvidado, y es un gran, gran autor. En Sur de Babel seleccionamos Paño verde, una novelita corta y más de género. A mucha gente le gustó mucho y se procuraron Intemperie, por ejemplo, la mejor novela de Roger Pla, que reeditó la Editorial Municipal de Rosario, por suerte. Libro que no podíamos dar por su extensión y porque realmente es un libro muy complejo. Y ahí me salió, sin darme cuenta, otro criterio a tener en cuenta: no podemos dar bodoques, por más maravillosos que sean. Para eso tenemos un catálogo pequeño, para poner ahí libros excelentes pero que quizás sí requieran lectores más avezados.

¿Acaso las reseñas en diarios, revistas y páginas Web, sumadas a las opiniones de los usuarios de las redes sociales, no es información suficiente para guiar la selección de un lector?
SdeB: Sí, claro, pero no todo el mundo sigue esos aparatos ni tiene que estar al tanto del blog de moda, ni de los reseñadores, aparatos que a veces me generan más desconfianza que otra cosa. Por otra parte, si te fijas las selecciones que fuimos haciendo, no están en absoluto casadas con la novedad… Por ejemplo, hemos seleccionado Río de las congojas, de Libertad Demitrópulos, un libro que se editó en vida de ella. Hoy en día es muy difícil encontrar un blog que hable sobre ese libro maravilloso. Los blogs (no todos, claro), las reseñas en los suplementos culturales, se manejan principalmente por la novedad, por estar al día. Para Sur de Babel eso no es lo principal, es únicamente una circunstancia. Por otra parte, hoy en día hay muy buenos reseñadores de libros, pero hay otros muy malos donde solo se juegan el ego en sus palabras, el ego de una firma. Escriben desde el sarcasmo, la pedantería y eso es terrible. Sur de Babel no pretende reemplazar nada de esto, sino ofrecerse como un dispositivo más, como una voz más de sugerencia para el lector, desde un lugar distinto, con un agregado fundamental para la creación de público lector: llevar el libro. Desde un principio, nosotras no queríamos solo tener “opiniones” sobre la literatura, queríamos acercar realmente los libros a la gente, más allá de un comentario sobre el libro. Lo tomamos como un compromiso más en relación a los buenos libros. No queríamos perfilarnos como “palabra legitimadora”, sino llevar libros a las casas, que los lectores lean, que nos digan qué les parecen. Creo que el acto de recomendar un libro acercándolo en su materialidad es una apertura al diálogo, no te dice solo: esto es bueno y listo.

¿De qué manera un club del libro genera un espacio donde haya cada vez más lectores?
SdeB: ¡Es la gran pregunta! Y ojalá que así suceda. Yo creo que el pertenecer a una comunidad de lectores es motivador.

¿Cómo perciben desde Sur de Babel el mercado del libro en Argentina?
SdeB: Creo que es un mercado que tiene una multiplicidad de actores impresionante y que es muy activo. Eso es muy bueno pero el sistema se colapsa y hay que empezar a buscar soluciones concretas. La cantidad de novedades que se editan al año en nuestro país es tremenda. Hay más de 20.000 títulos nuevos al año. Con lo cual, el nivel de rotación es muy alto, tan alto que no hay lugar para todos, por una cuestión física. Y ahí hay un primer problema. Por otra parte, el público lector es muy chico. Ahí hay otro problema, que no tiene que resolver la industria, claro, pero que tiene que ponerse sobre el tapete. Los otros días hablaba con un amigo noruego. En Noruega hay un promedio de 16 libros leídos por persona al año. En Argentina es del 1,2, más o menos. Con esto no quiero dar como ejemplo de buen comportamiento al viejo mundo, en absoluto, pero sí traer una realidad un poco dura para nosotros. Tercer problema: no hay buenas redes de distribución de libros, está todo concentrado en Buenos Aires. Si una editorial cierra trato con una distribuidora-librería importante que tenga sucursales en “todo” el país, te matan con los porcentajes, resignás todo por la visibilidad, que no se refleja nunca directamente en las ventas (son muchos los factores que intervienen en la decisión de comprar un libro, son insondables a veces). Pero por otro lado hay mucho amor por el trabajo editorial y mucha responsabilidad también. Es impresionante la gente que edita solo para poner en circulación a un autor, con la única expectativa no de ganar plata sino de tener lo suficiente para poder seguir sacando libros. Hay muchos ejemplos de eso y es muy motivador. Hay realmente la intención de intervenir en un campo cultural, sin dudas.

¿Cómo esperan que evolucione Sur de Babel con el tiempo?
SdeB: La evolución se mediría si podemos acercar más libros a más gente en el interior del país. Si podemos incluir a editoriales del interior del país (ya hay algunas) y otras latinoamericanas, cosa que nos cuesta mucho por ahora. Y también otro proyecto que tenemos a largo plazo es poder hacer cada tanto ediciones del club. Hay mucho por hacer, por leer y por descubrir, eso es lo más motivador para el trabajo que hacemos, que solo tiene el rédito de la satisfacción.


 

 

 
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